Conciencia, Viajes y Despertares
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Cómo organizar una vida


Han sido días acelerados y de mucha aceleración. Hay mucho movimiento en el ambiente, las energías cada vez empujándonos más a aclarar qué queremos y por qué. El cuándo todavía en veremos.

Hace unas semanas publiqué el post Cómo construir una vida y en seguimiento a ese mensaje y a los comentarios que recibí de muchos de ustedes en situaciones similares, pensé idóneo compartir lo que he aprendido. Nada material aún.

Sólo una importante lección sobre las leyes del tiempo y espacio.

Actuamos como si fuéramos a vivir para siempre. Y eso no sería un problema si reconociéramos conscientemente en qué perdemos el tiempo y por qué.

Desde hace unos años empecé a incorporar el dolce far niente o la belleza de no hacer nada. Algo que los franceses también tienen y bueno, tampoco es distintivo de un país. Todos sabemos cuándo no hacemos nada a sabiendas o no. La pregunta es si disfrutamos ese tiempo…o si vivimos con la culpa de… ¿debería hacer algo?

En cuestión de finanzas pues la vida en EE.UU. es muy directa contigo. Las personas,dependiendo de la ciudad, no tanto. En Miami hay mucha ambigüedad, mucha superficialidad. Una manía latina de intercambiar cualquier producto o servicio por cualquier cosa menos dinero. Porque pues, pareciera que hay una nueva raza humana que vive del aire. (Lo digo en tono irónico pero hicieron un documental sobre personas así alrededor del mundo que es para flipar).

Y luego las autoridades, los landlords, las nuevas amistades te ponen entre la espada y la pared: ¿cuándo aterrizas Natalia? ¿Cuándo encuentras tierra? ¿Cuándo separas tu apartamento? Y  contesto, cuando tenga tal monto porque un apartamento necesita depósitos y para depósitos hace falta empleos, clientes, generar ingresos.

Cuándo, cuánto y por qué.

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Ayer me invitaron a un podcast de Millenial Women, el primero que hacen, para contar mi historia junto con otras panelistas que no son de Miami pero cayeron aquí por azares del destino. Y una de ellas, Hugette Montesinos, dijo algo en la grabación que me resonó mucho y que resumiré en pregunta:

¿Construimos blogs, empresas, centros conscientes y volcamos nuestra vida hacia ello? O… ¿construimos una vida consciente primero y luego encontrar iniciativas, empleos, etc que se ajusten a ese ideal?

Ese diálogo me abrió un nuevo espectro de posibilidades porque cuando llegas a un nuevo país, si quieres quedarte y sobrevivir, debes adaptarte a la cultura, a la forma en que se hacen y se consiguen las cosas. Sin embargo, ¿en serio debemos?

Si el fin del mundo fuese mañana, ¿importaría que tengamos un apartamento por contrato? Si se inundara todo el estado, ¿importaría salvar nuestras pertenencias?

Una de las batallas que he vivido y que veo con frecuencia en otras personas que despiertan es qué hacer con esta información. ¿Qué hacer cuando regresamos a nuestros países de origen y el sistema de lo conocido nos oprime o juega en contra? ¿Cómo traer los nuevos conocimientos y ser exitoso en el intento?

¿Qué es importante para crear una vida? ¿Qué es importante para ti?

Hablar con Hugette después fue muy enriquecedor porque profundizamos en que para muchas personas la estabilidad era estar ancladas a un sitio y para otras la libertad.

IMG_0100Yo me siento en un parteaguas, sí me veo en ese segundo grupo estilo nómada dando vueltas por el mundo pero no quiero volver a viajar a ciegas porque me busqué muchos problemas al final. Parte de la vida, sí, no obstante, no hay por qué estar poniendo nuestras vidas en peligro con cada decisión sólo porque no la pensamos bien.

Una parte de mí hoy, QUIERE tener su espacio. Mi casa sin nada. Literalmente, un salónvacío y empezar a llenarlo de muebles que me gusten, aprender cómo colocar mis libros de una manera ingeniosa, las fotos de mis viajes, invitar a amigos a comer en soirees, llenar la despensa de una cocina. Tener esa experiencia sin el estrés de… en un mes te toca mudarte.

Otra parte hoy, ENTIENDE que nada de eso importa. Que lo importante es aprender a hacer hogar uno mismo y el espacio será relativo, lo mismo harás hogar en un apartamento como en un estudio como una casa encantada aquí, en Nueva York, Lima, París.

Y sin embargo, regreso al tema del tiempo y el espacio. Cómo los lugares que elegimos vivir nos afectan, cómo el tiempo que pasamos en ellos determinan el tipo de experiencias que vivimos y tal vez plantearnos si realmente nos estamos adecuando a espacios por los tiempos que tenemos en ellos para ser una versión acelerada o lenta de nosotros mismos.

No tengo respuestas. Estas son preguntas abiertas que les comparto porque créanme, somos muchos, muchos los que despertamos que estamos buscando “tribu”, “encajar” en un sistema que ya está obsoleto a nuestro entendimiento. Pareciera ser que quienes regresan a él y están despiertos y con empresas para despertar a otros viven en burbujas para proteger lo que han aprendido-construido. Pareciera ser que quienes despiertan y no tienen apoyo se marchitan o se vuelven frenéticos buscando la forma de escapar de él.

No hay un follow up después del despertar. Quizás porque de eso se trata, despertar del sistema no tiene como fin crear y caer en otro. Quizás…

En todo este meollo que les comento de la mejor forma posible que me viene en estos momentos porque es mucho para procesar, he aprendido a valorar más mi tiempo. He aprendido a ponerle un precio emocional, mental y financiero a mis energías, mi experiencia y educación.

He aprendido que no sabemos calcular muy bien los tiempos que nos tomarán nuestros sueños y, si nos adelantamos quedan mediocres y nos desilusionan y, si no controlamos el acelerador, jamás los realizaremos.

He aprendido que mendigar tiempo es lo mismo que mendigar amor. He aprendido que el tiempo es más valioso que el dinero y que por eso, los ricos pagan más por apps, personas, cosas que les faciliten su vida para tener más tiempo.

He aprendido que, en situaciones de desesperación financiera, regalamos nuestro tiempo y sacrificamos nuestras energías y paz por una cuantía que no hace justicia. Por la aparente “necesidad”, devaluamos el valor de nuestro tiempo y nos conformamos con menos dinero… y por ir en contra del valor de nuestra esencia, sufrimos más.

He aprendido y honrado que lo más valioso que una persona puede darte es su tiempo (y la calidad de éste) porque ese nunca lo volverá a recuperar. 

¿Qué podemos aplicar a nuestras vidas? Yo resumo que la clave de un cambio verdadero en un estilo de vida, empresa, relaciones y demás comienza con lo mismo que motivó el despertar de la conciencia: la intención.

¿Cómo organizamos una vida? Con intención. Viviéndola con intención.

Así como hay meditaciones para cuanta cosa existe, así abundan las intenciones.

Seamos estudiantes de nuestra experiencia.

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