Bienestar
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Elegir volver al amor


Mucho se habla de las víctimas de violencia doméstica, en el noviazgo y más. Muy poco se habla de los familiares y las amistades que buscan ayudarlas.

Frustra estar al otro lado del teléfono cuando los episodios ocurren, escuchar los gritos, los llantos, los miedos y no poder hacer nada. Ver quienes más amas reducirse en cuerpo, alma y espíritu por el futuro “aterrador” que supondría dejar una relación. Que te digan “mejor esto a quedarme sola”, “si lo dejo, ¿quién me amará?”, “al menos yo tengo a alguien y tú no puedes decir lo mismo”. Que te griten, insulten, ignoren porque “no eres quien para dar consejos”, porque “si tu vida amorosa fuera tan buena no estarías soltera”, como si estar con un hombre definiera el valor de una sugerencia. Duele estar ahí para recoger cuerpos del piso desplomados del dolor, pedazos de corazones rotos y despedazados por los juegos mentales, emocionales y físicos de individuos que también tenían mucho que sanar.

Quizás más duele descubrir que las relaciones tóxicas no son sólo de parejas sino de amistades y familiares también y que así cuando uno recomienda cortar con lazos destructivos uno debe aprender a aplicarse el cuento cuando ya todo gira en espiral. Cuando por más que intentas estar ahí para ello/as, las historias y los patrones de violencia se repiten año tras año sin fin aparente.

No sé quién nos educó a pensar que las relaciones personales debían ser campos de guerra. No deberían serlo. No deberían continuar hasta el desgarre, la derrota/sumisión o la detonación mortal. No deberíamos ser paños de lágrimas impermeables dispuestos a alimentar los egos de personas que, en mi caso particular, no buscan ayuda realmente sino atención.

¿Por qué preferimos el daño y le tememos a la sanación?

¿Qué pasaría si eligieramos aprender lo que significa el amor? ¿Qué tan mal nos iría probar amarnos primero a ver qué tal? Amar es un proceso, un camino, una decisión.

Hace unos días comencé a leer una de las obras más famosas de Marianne Williamson, Volver al amor, para comprender qué significaba esta palabra y descubrí que los cortes más dolorosos que hice en mi vida a la larga me hicieron bien. Me reafirmaron en el amor propio.

Dejar ir me generó cicatrices pero me salvó internamente de no caer en el drama o en el abismo de seres que no veían más allá de sus problemas ni de cómo afectaban a la gente a su alrededor. Tuve que romper las creencias que me habían inculcado que “una buena amiga debe estar en las buenas y en las malas” y que “el amor sin drama no es amor”.

Dejar ir dolió. Dejar ir duele aún hoy. Pero, cuando el desgaste es tal que sólo una persona es la perjudicada cortar es la decisión más sabia cuando las dinámicas de pareja, familia o amistades ya no se resumen en que dos personas cedan sus egos o diferencias para determinar puntos de encuentro que faciliten la convivencia, la relación. Cuando una relación sólo aporta caos, negatividad y destrucción por más luz que intentes traer, por más cariño y paciencia tengas, hay que elegir dejar atrás. No por falta de compromiso sino porque no nos estamos elevando sino arrastrando juntos y eso no es sano.  No es sano permitir vivir y sentir un dolor que no es tuyo de una persona que pide ayuda y no se deja ayudar.

Es sano caminar a sabiendas que hiciste lo que pudiste, que cuando se entra en una relación es para disfrutar una ruta no para sanar las heridas abiertas de la otra persona. Que ese no es, necesariamente, el rol de uno/a.

Duele y sana a la misma vez la certeza de que cerrar capítulos con personas por tu bien…está bien.

Hoy elijo seguir aprendiendo del amor en paz porque las cargas y los patrones que se repiten a mi alrededor son a este punto demasiado fuertes soportar.

Ojalá seamos capaces de responsabilizarnos de la energía que emitimos y más importante, la que permitimos entrar. Ojalá elijamos descubrir qué es verdaderamente el amor y cuánta luz brillaría sobre nuestras vidas. Ojalá comprendamos el gran poder que tenemos de ELEGIR.

“I have been bent and broken but – I hope – into a better shape”-Charles Dickens

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Soy periodista y productora independiente de documentales sobre paz y género. En mi blog Cosmopolita publico entrevistas, apuntes de viajes, actualizaciones de proyectos y análisis sobre lo que ocurre en el mundo.

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