El 25N en Ecuador dejó claro que “ya no somos indefensas”


Colaboración escrita por Alejandra Calupiña

Ni una menos, ¡vivas nos queremos! Bajo esta consigna marcharon más de diez mil mujeres y hombres en Quito el pasado 25 de noviembre en la Marcha Nacional Contra las Violencias Machistas.

Bajo el lema “ya no somos indefensas, estamos en resistencia”, marcharon todxs en los siguientes bloques:
  • Uno primero compuesto por familiares y víctimas de feminicidio, familiares de desaparecidas, sobrevivientes de violencia machista.
  • El segundo, contra el abuso sexual de niña, niños, adolescentes, personas con discapacidad y familias con “guaguas” que han sido violentados.
  • El tercero conformado por colectivas y organizaciones feministas del país como Las Comadres o Salud Mujeres.
  • El cuarto confirmado por colectivos, activistas, organizaciones e instituciones defensoras de derechos de la comunidad LGBTIQ+.
  • El quinto conformado por organizaciones sociales.
  • El sexto designado para participantes y público abierto.
  • El séptimo de ciclistas.

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Al ritmo de “Señor, señora no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, la marcha recorrió el Centro Histórico partiendo desde la histórica plaza de Santo Domingo. El recorrido incluyó la estratégica Plaza de la Independencia, donde se sintió a viva voz: “ alerta, alerta, alerta al Vaticano, que vienen abortista con misoprostol en mano”. Y, a propósito e inspiradxs por la imponente Catedral de Quito y el Palacio Arzobispal, las reivindicaciones sobre los derechos sexuales y reproductivos afloraron al grito de: “saquen sus rosarios de nuestros ovarios, saquen su doctrina de nuestras vaginas”.
9DAB438A-9C86-49AD-9EDB-25AFCB1746AAA la llegada al Parque El Arbolito y al ritmo de canciones feministas, en medio de quema de sostenes y ramilletes de oliva y palma por las ausentes y con los ritmos sublimes característicos del Ecuador como el pasillo, el san Juanito, incluso con la marimba esmeraldeña, celebramos y admiramos la diversidad, el amor al prójimo y sus diferencias, la libertad, el amor a nuestros cuerpos, algunos desnudos, pero todos diferentes y hermosos. Celebramos por las que no pudieron marchar porque fueron asesinadas o criminalizadas, por quienes la justicia no ha respondido con eficacia.
En este espacio de encuentros, la puesta en escena de cuatro juicios reales, en los cuales se acusó en el performance al sistema educativo, al sistema de salud, al Estado, y a la Iglesia, generó un espacio de reflexión, de libertad de expresión -desde las peyorativamente calificadas como minorías-. Fue un momento liberador, en el que abiertamente pudimos repudiar al Estado, a la escuela, a los centros de salud y a la iglesia y a todos sus intentos  por cosificarnos, inferiorizarnos, subordinarnos, encubrirnos, violentarnos, cambiarnos y asesinarnos.
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La Marcha Nacional Contra las Violencias Machistas demostró una vez más la noble voluntad de alteridad que tenemos los ecuatorianos cuando descubrimos las luchas de otros, otros iguales a nosotros.
Fue esta aceptación, respeto y comprensión de las diversidades sexo genéricas, étnicas y raciales, socioeconómicas, lo que permitió celebrar la ruptura de una mismidad en la que los grupos de derecha católica-cristiana de nuestra sociedad quieren imponer sus creencias, acabar con el Otro, con lo diferente, lo diverso que tanto nos enriquece pero también nos mata y criminaliza.
Lo dejamos claro: no somos indefensas, estamos en resistencia. Somos muchas, somos mujeres combativas.
(Fotos suministradas por Alejandra Calupiña)