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Venezuela: “Es una deuda que se tiene que saldar”


La Constitución Nacional de 1999 estableció a Venezuela como un Estado feminista. En aquel entonces, el presidente Hugo Chávez se pronunció a favor de la equidad de género y, en los años consiguientes, su Administración buscó la implementación de tratados internacionales ratificados por el país tales como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención de Belén do Pará.

Sin embargo, la aprobación de leyes y la creación de organismos públicos tales como el Banco de la Mujer y el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, entre otros, no han sido suficientes para reducir la violencia de género en el país, particularmente por la falta de una educación formal en perspectiva de género.

La actual inestabilidad política, económica y social en Venezuela, bajo la Administración de Nicolás Maduro, ha representado un retroceso en los avances por la seguridad y bienestar de las mujeres venezolanas, un hecho que la jurista venezolana en la Organización de Estados Americanos Luz Patricia Mejía denunció recientemente.

Así lo dieron a conocer hoy dos jóvenes venezolanas, participantes del mapa documental Ser mujer en Latinoamérica, en un webinar organizado por Cosmopolita.

La activista feminista Gabriela Pineda explicó que aunque por ley el Estado debe actuar a favor de la igualdad de género, en los últimos años Venezuela ha visto mayores retrocesos que avances en ese proceso.

“Cuando se realizó la constitución que tenemos actualmente,que se aprobó en 1999, se hizo con perspectiva de género y sin utilizar lenguaje sexista y eso es muy importante porque es un logro a nivel nacional. Es un logro por la lucha de las reinvindicaciones feministas. Pero, ¿de qué sirve tener las leyes si no las implementamos y no las hacemos valer?. En el 80 % de los casos las mujeres atacadas y que son víctimas de las violencia de género, el Ministerio Público y el Ministerio de Justicia no son consecuentes con la penalización,” dijo Pineda.

Por su parte, la estudiante de ciencias sociales, Betnaly González, aseguró que la premisa de la carta magna “es una deuda que se tiene que saldar”.

La joven apuntó que esta visión de la Revolución Bolivariana tuvo un efecto adverso para las mujeres porque “se institucionalizó la lucha feminista impidiendo así, que hayan otras alternativas y eso es producto de toda la polarización política”. De esa manera, explicó el reducido grupo de organizaciones civiles y comunitarias de mujeres a favor de esta causa.

De lo macro a lo micro

Pineda considera que, a pesar de las leyes e iniciativas, el machismo se perpetúa desde el Estado, la prensa y otros organismos civiles en parte, porque urge una educación en perspectiva de género que abarque a todos y todas las funcionarias y población civil.

En un país donde en 2015 se registraron 121 femicidios y 132 frustrados (según datos del Ministerio Público), las mujeres son invisibilizadas y criminalizadas constantemente en la cobertura periodística.

“Tenemos unos medios de comunicación que todavía siguen impulsando esa cultura patriarcal y por eso tenemos una sociedad machista”, dijo.

Según explicó, las protestas de principios de abril que han superado los 100 días demostraron cuán reprimidas fueron y son las mujeres. Decenas de mujeres fueron víctimas de la represión en las calles por parte de las autoridades y hasta fueron blancos de detenciones arbitrarias. Algunas de ellas, según Pineda, sufrieron abuso sexual.

“Fueron obligadas a desnudarse en frente a efectivos de la policía y de la guardia, sufrieron de hostigamiento, tocamiento y acoso verbal. Incluso, hubo en oportunidades violaciones sexuales reportadas, dos hombres y dos mujeres, esas cifras son bastante alarmantes”, explicó la estudiante de ciencias políticas.

A su juicio, la violencia de género ha incrementado tanto a nivel institucional como en la vida cotidiana (con la inflación y creciente escasez de alimentos y medicamentos que afecta a varios grupos como las mujeres VIH positiva) y es necesario invertir en la educación con perspectiva de género y las influencias familiares para “dejar de criar princesas indefensas y machitos violentos”.

González consideró que el problema estructural, que se refleja en “la desigualdad de género que atañe a la totalidad de la población” también se ha agudizado en las prácticas de micromachismos. Esta violencia diaria demuestra “la desligitimizacion de la mujer como sujeto y la desvalorización de las luchas de emancipación femenina y las luchas históricas femeninas”, indicó.

“Muchas mujeres prefieren callar en clase ante la opinion de otras personas porque no se sienten lo suficientemente seguras”, explicó la co-fundadora del blog Chocando el carro.

La joven relató cómo en una ocasión un profesor le dijo a las féminas de su curso que por exhibirse en las redes sociales se exponían a ser víctimas de abuso sexual. “La recomendación que dio este señor fue que las mujeres no teníamos que resistirnos a este tipo de violencias como si fuera lo más natural del mundo y más bien, al no resistirnos evitar que nos violentaran físicamente. Que ya después se veía si se denunciaba o no”, abundó.

Una lucha de las venezolanas

Ambas panelistas coincidieron en que una mayor exposición mediática internacional sobre la violencia de género ayudaría pero la lucha para erradicar la violencia de género en Venezuela debe venir de adentro.

“Nosotras tenemos que hacernos cargo de nuestros problemas porque a nosotras es que nos está afectando diariamente la violencia de género. Para que se implementen estas leyes como se debería hacer yo creo también que nosotras debemos educarnos en perspectiva de género y empoderarnos”, dijo Pineda.

De acuerdo con la activista, la intervención extranjera ayudaría pero “la lucha es nuestra y nosotras somos garantes de este cambio”.

Para ver el webinar completo, accede aquí.

 

Cifras del mapa documental Ser mujer en Latinoamérica

  • Doce mujeres venezolanas participaron del mapa documental Ser mujer en Latinoamérica.
  • Ante la pregunta, ¿qué políticas públicas a nivel nacional afectan más a las mujeres? 40 % indicó el ámbito de la salud, 33 % la seguridad, 16 % la economía y un 8% la política.
  • En torno a la labor del Gobierno actual en su lucha contra la violencia de género, el 83 % tuvo una opinión desfavorable apuntando a la inestabilidad política, las leyes en vigor, la inseguridad en las calles y la escasez de comida y medicamentos.
  • Entre las encuestadas, una de ellas recalcó que las políticas públicas dirigidas a los pueblos indígenas no tienen perspectiva de género e invisibilidad las problemáticas de este sector poblacional.
  • Sólo un 16 % opinó que la Administración de Nicolás Maduro es expresamente “feminista” y “muy feminista” y que apoyan a las mujeres.

 

(Foto de portada – Caracas, publicada en Wikipedia, crédito Gloria Rodríguez 2007)

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